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Tierra que ves nacer el maíz,
brota en tu vertiente la esmeralda satinada.
Tibia savia del amanecer;
suave el viento muge al ritmo son de tu alborada.
Lleva tu caudal apresurado,
toda la inquietud y se desborda con su canto;
no pretendes que él quiera llorar;
ya el encanto de tu cerro brujo lo ha hechizado.
Marimbo:
calla el Valle cada que resuenan tus entrañas
y provoca el eco cascabel de tus campanas;
Marimbo, Marimbo.
Tu recuerdo vive en el susurro de la brisa
y las cigarras, y en lo alto de la loma
cada noche vuelve a musitar
tu nostalgia de hormiguillo que hoy escucha la morena.
Marimbo:
te cobija el manto de la milpa desplegada,
donde te sepultas por la noche iluminada;
Marimbo, Marimbo.